Este mes de mayo ha sido el elegido para festejar el primer enlace en La Torre de Can Parellada. Una boda que fue muy especial: la familia propietaria celebraba el enlace de la última generación y Cal Blay fue el encargado de cuidar hasta el último detalle del evento que inauguraba este nuevo espacio.

La celebración comenzó con el recibimiento de los casi 180 invitados con un refrescante bufé de limonadas, cervezas y aguas. A continuación, la ceremonia civil, presidida por una mesa antigua recuperada de La Torre de Can Parellada y restaurada por el taller de Cal Blay. Y la decoración, de carácter country, dando importancia a la madera y materiales naturales trabajados de manera sencilla, y respetando el entorno y la flora autóctona –retama y plantas aromáticas- otorgaba un estilo único a la boda.

El aperitivo daba paso a los jardines de La Torre de Can Parellada, donde los invitados degustaron las delicias elegidas por los novios. Las paraditas que acompañaban este aperitivo descubrían la calidad del producto de Cal Blay. En esta ocasión se decidió que habría cinco paraditas: la de platos cocinados, con risotto de setas y fideuá de sepia; la de cremas frías, con sopa de melón, gazpacho y vichyssoise; la quesería, con selección de quesos y confituras; la charcutería, con jamón ibérico cortado al momento; y la parada de huevos de campo, estrellados con patata de Prades y foie.

Al llegar la noche, la iluminación dotaba el espacio de elegancia y la celebración proseguía en la sala comedor: una antigua bodega rehabilitada de manera armoniosa y conservando el encanto de un espacio sobrio, donde el artesonado es el protagonista. Los anfitriones hicieron una elección acertada con la comida principal -sencillo y de calidad, teniendo en cuenta la entidad de los aperitivos-, un escalopado de chuletón de buey Gran Reserva, servido con tres acompañamientos. Finalmente, el pre-postre y el pastel de novios, formado por tres deliciosas tapitas dulces, cerraban el Menú del Fuego escogido para esta boda.

Tras la cena, la zona del porche fue la mejor pista de baile que mostraba el momento más festivo de la boda. El bufé de mojitos y el resopón ayudaban a recuperar las fuerzas a los invitados más noctámbulos, que alargaron la celebración hasta bien entrada la madrugada.

En la colección de fotos veréis diferentes momentos del enlace y la decoración del espacio, tan cuidadosamente trabajada, que os inspirará pero que también os pondrá los dientes largos.

 

 

La Torre de Can Parellada, un pedazo de historia entre viñedos con la modernidad de Cal Blay.

La Torre de Can Parellada es una masía situada en el pueblo de Ordal, en la parte septentrional del macizo del Garraf. La finca, protegida como bien cultural de interés local, está formada por varias edificaciones -la más antigua data del siglo XV, la más moderna de 1927-, zonas ajardinadas rodeadas de altos pinos y árboles mediterráneos y un gran porche de nueva construcción, todo cerrado por una fortificación que la hace majestuosa. Los viñedos, a los pies del Montcau, crean un entorno vinícola que contrasta armoniosamente con la elegancia de La Torre de Can Parellada. Estos valores arquitectónicos e históricos junto con la calidad del servicio de Cal Blay hacen que La Torre de Can Parellada se posicione como uno de los espacios más top para la celebración de bodas al sur de Barcelona.

Recordad que en Cal Blay tenéis ambientes para crear vuestra boda ideal, acompañándola de la mejor gastronomía.

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